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JOACHIM LÖW: LA PEOR FORMA DE DECIR ADIÓS

Joachim Löw es una leyenda viva del fútbol alemán. Es un entrenador avalado por sus resultados, por su experiencia y por sus títulos. A sus espaldas descansan la Copa del Mundo de 2014 y la Copa Confederaciones de 2017. También tiene en su haber el tercer puesto en el Mundial de 2010, el subcampeonato en la Euro 2008 y otras dos semifinales en 2012 y 2016. Solo la humillación en Rusia 2018 suponía el mayor de la era Löw en la Mannschaft, hasta que se volvió a cruzar con su bestia negra. España.


El seleccionador alemán ya había quedado en entredicho tras su pésima gestión del seleccionado en el Mundial de Rusia de 2018 y tras las debacles ante Suecia, México y Corea del Sur, que le apearon prematuramente y le impidieron defender el título más allá de la fase de grupos. Tras su fracaso le estallaron en la cara numerosos frentes, tanto prensa como leyendas del fútbol alemán cargaron duramente contra “Jogi”. El mal juego de la selección, así como el problema tras la no convocatoria de Leroy Sané, se sumó a las duras críticas que muchos jugadores recibieron tras realizar una actuación terrible. Jugadores como Hummels, Müller, Boateng, Özil, Reus o Khedira fueron, junto al seleccionador, los que más críticas recibieron tras su actuación.


Pese a estar en el alambre consiguió salvar el puesto prometiendo una revolución que nunca llegó. Löw trató de rejuvenecer la selección con figuras como Havertz, Gnabry o Tah, y dio más protagonismo a Goretzka, Kimmich, Werner y Sané. Ese amago de revolución estuvo lejos de ser una realidad pues en la Nations League 2018/19 no fue capaz de ganar a Francia y Países Bajos, quedando última de grupo y eludiendo el descenso por los pelos.



Sin embargo, tanto el juego como los resultados en el conjunto alemán no aparecían. El talento joven no lograba adaptarse al estilo de posesión de Löw, que tantos éxitos le dio en el pasado. La selección alemana no provocaba ilusión entre su gente, puesto que no se terminaban de creer que Jogi pudiera seguir cosechando buenos resultados. El combinado nacional de Alemania siempre aspira a ganar los títulos que se disputan, siempre hay que ponerle como favorito en todos y cada uno de los torneos. Yo me incluyo en esa corriente que piensa, y sigue pensando, que Alemania es la principal candidata para hacerse con la Euro del año que viene. Eso sí, con matices.


Alemania ya acusó bastantes problemas para derrotar a Ucrania en Kiev (1-2) y en Leipzig (3-1) y sufrió para empatar contra Suiza en Colonia (3-3) y en Basilea (1-1). Con España la cosa fue distinta, si bien los alemanes fueron superiores en Stuttgart, no pudieron sino caer en una decepción tremenda tras el gol que anotó José Luis Gayá en el minuto 95. Con estos resultados, aunque sea paradójico, los alemanes llegaron al partido crucial de Sevilla, con cartel de final para los dos equipos, como líderes del Grupo 4 de la Liga A con 9 puntos, frente a los 8 de La Roja.



Sin embargo, algo estaba destinado a cambiar la noche del 17 de noviembre del 2020. La famosa frase que dice: “El fútbol es un deporte donde juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes” se iba a desmoronar por completo. La España de Luis Enrique, liderada por un excelso Ferrán Torres, iba a triturar los restos de la revolución de Löw.


Solo uno iba a pasar a la Final Four de la UEFA Nations League aquella noche en Sevilla. La Cartuja aguardaba en silencio la llegada de los dos equipos. Un partido histórico que no pudo contar con la afición española debido a la crisis del covid19. El proyecto alemán ya tuvo ese final de ciclo, los cuales suelen ser siempre de proporciones apocalípticas, tras la derrota ante Corea del Sur en Rusia 2018, sin embargo, la historia iba a ser caprichosa con Alemania y le iba a deparar un segundo final, mucho peor que Rusia 2018. España trituró, aniquiló, destruyó, humilló, hundió a la peor Alemania de los tiempos recientes que se recuerdan, y si me apuráis de la historia. España le endosó un set, 6-0, en el mejor partido de la Era Luis Enrique. los españoles sacaron los colores y destrozaron las costuras de la selección alemana, desatando una ola de protestas y resignación contra su seleccionador.



La gente no entiende como la tetracampeona del mundo no es capaz de ganar cómodamente a Suiza o Ucrania. No se explican cómo su juego no les da ni para pasar dignamente por una Copa del Mundo, la gente, y un servidor, no se entiende como el hombre que ha llevado a Alemania a la gloria se enroca en posturas absurdas como no llevar a la selección a jugadores como Müller, Boateng o Ter Stegen.


El tiempo se le ha acabado a Joachim Löw y, pese a sus éxitos, es justo para todos los aficionados del fútbol alemán que se marche ahora que está en horas bajas porque la revolución no estará completa sin un relevo generacional en el banquillo. Todos queremos volver a ver a esa Alemania campeona que nos hace disfrutar con su juego. Löw estaba avisado y provocó la mayor humillación de Alemania desde aquel 6-0 que le endosó Austria en 1931 en Berlín. El cuento de hadas de Löw y Alemania va acabar de la peor manera posible, y se oteaba en el horizonte que todo podría acabar así. Joachim Löw tocó la gloria, trató de hacer una revolución y al final se acabará yendo por la puerta de atrás. Gracias por todo y buena suerte


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